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sábado, 24 de enero de 2015

Buffy Cazavampiros: Guía definitiva para escépticos (Parte 4)


En este camino por defender la importancia de Buffy Cazavampiros como serie, ya he hablado de sus personajes, la profundidad de su universo y la gran variedad de géneros y argumentos que logra fusionar con éxito. Para acabar voy a tratar de resumir la principal simbología de la serie, la relevancia de Buffy como personaje femenino fuerte y no estereotipado y varias de las temáticas más interesantes que se tocan en algún momento de la historia. 


Parte 4: Los símbolos y los temas trascendentales

En una pequeña entrevista que leía no hace mucho a Sarah Michelle Gellar, la actriz se quejaba de que a veces la industria lo ponía muy complicado porque no era fácil optar a personajes femeninos interesantes y complejos, y sí al papel de típica rubia tonta que parece más un accesorio que una parte de la trama. Supongo que esta reflexión se hace mayor en ella tras haber podido interpretar a un icono feminista televisivo como Buffy. La serie en sí es un símbolo feminista por la representación que hace de la mujer, siempre en igualdad con los personajes masculinos, siempre con personalidades fuertes y desarrollos atractivos que van más allá de los estereotipos.

“No te olvides de que se supone que eres una niñita inocente como las demás” (Willow)

Esta especie de “consejo” que en un momento le da Willow durante clase de gimnasia es más una broma que otra cosa debido a las habilidades de Buffy y a su contraposición con la imagen de chica popular e inofensiva que varios de sus compañeros parecen tener de ella. Una época en la que Buffy todavía es una adolescente de instituto y se supone que no debería poseer una fuerza sobre-humana con la que podría arrancarte la cabeza si quisiese. Pero cuando uno de los chicos intenta sobrepasarse con ella, de inmediato responde con una llave, dejándolo dolorido en el suelo. En este caso, el mensaje está claro. El empoderamiento que hace de la mujer frente al machismo y problemas como el acoso o la violencia sexual convierte a Buffy en un gran modelo de conducta adolescente. Nunca se deja amilanar y, si siente que la estás tratando de forma amenazante o propasándote, te planta un puñetazo en plena cara para dejarte K.O. Es, por usar un término muy del slang americano, una auténtica badass.


En este camino de autodeterminación, Buffy siempre toma sus propias decisiones y actúa por iniciativa, nunca siguiendo directrices ajenas. “Soy La Cazadora y no obedezco órdenes” es una frase no sé si literal, pero casi. En este sentido, siempre se reafirma a sí misma como individuo (aunque atada a sus responsabilidades de Cazadora), especialmente cuando se tiene que enfrentar a colectivos demasiado ortodoxos (El Consejo de Vigilantes o la Iniciativa militar son dos buenos ejemplos) que pretenden imponerle una serie de normas de conducta. Aunque sí acepta ayuda y consejos, siempre son de parte de la gente que más quiere, sus amigos, familia...; que son los que, en última instancia, siempre están ahí y luchan a su lado. Desde luego que se equivoca y toma decisiones erróneas, pero lo importante es que aprende de ellas.

También en la lucha contra el mal la serie está cargada de símbolos. Muchos de los villanos a los que se enfrentan son metáforas más o menos explícitas de los miedos o las inseguridades de los personajes. El triunfo final suele representar su superación, de manera que se nos va mostrando una maduración progresiva.

Indagando aún más, factores como la magia han servido para tratar temas como la adicción a las drogas o la homosexualidad (bastante obvios si veis la historia). De hecho, la sexualidad está presente a lo largo de toda la serie y también es fuente de conflictos, sobre todo en Buffy y la relación que traza con algunos de sus teóricos antagonistas. La pulsión hacia la muerte se entrelaza aquí con el sexo, el Eros y el Thanatos, la luz y la oscuridad; una batalla básica en el universo de la serie que, en realidad, no es tal batalla ya que demuestra la existencia de un continuo entre ambos extremos que se entrecruzan y retroalimentan. “Fool for Love” (5x07) o “Intervention” (5x18) son capítulos fundamentales que ahondan en esta mitología.

Se sigue también, como es obvio, el camino del héroe clásico, aquí encarnado en Buffy. En esta historia el mito de la Cazadora tiene orígenes primigenios y está ligado inevitablemente a conceptos como la soledad, el aislamiento o la pérdida. Paradójicamente, Buffy lucha contra las fuerzas oscuras pero, al mismo tiempo, se siente obligada a aceptar su lado oscuro y todas las contradicciones que esto conlleva.

La cantidad de temas trascendentales es tal que en Estados Unidos hay toda una corriente de estudios universitarios denominada “Buffy Studies” para analizar los múltiples aspectos de género, filosofía, religión o mitología que pueblan la historia. Poder, redención, sacrificio, responsabilidades, venganza... Y algo que me fascina, que es la representación de la muerte.

Creo que todavía no he visto un tratamiento tan acertado y profundo de la muerte como el que nos presentan en “The Body” (5x16), uno de los mejores episodios, con todo el proceso de aceptación que comporta y las distintas etapas del duelo. Un trabajo espectacular de silencios (se grabó sin ninguna música) y actuaciones. La única serie que he visto a un nivel similar tratando esta temática es A Dos Metros Bajo Tierra. Ya he dicho que en Buffy Cazavampiros la presencia de la muerte es central; y es que, probablemente, fue una de las primeras series que se atrevió a matar a personajes principales de forma tan dolorosa y realista. Lo relevante es cómo todas, por crueles que resulten para los espectadores, tienen un sentido argumental; es decir, la muerte de determinados personajes funciona como una especie de gatillo que dispara algunas tramas de gran importancia. Los que quedan vivos tienen que lidiar con las consecuencias y aquí vuelvo a destacar el término evolución. Porque, en definitiva, la muerte es parte de la vida (y si además tienes que doler muertes con sus respectivas  resurrecciones, eso ya es otro nivel).


Conclusión: Buffy como tragedia

Hay algo que queda claro, que Buffy afronta un destino, es “La Elegida”. Tiene que luchar contra monstruos, vampiros y hasta dioses, pero siempre sale airosa. Psicológicamente la huella que deja cada obstáculo superado, cada peligro, cada lucha contra sus propios demonios y los del infierno físico; es de un desgaste terrible. En última instancia, Buffy es un personaje trágico e incomprendido que se siente atraído, por la propia naturaleza de su empresa, hacia la muerte y la destrucción.

Sin embargo, al contrario que anteriores Cazadoras, Buffy reivindica el apoyo de sus amigos y aliados. Quiere ser humana y, en muchos sentidos, “normal”; por lo que en ella se libra toda una lucha interna al respecto. El asumir su papel de salvadora es más complejo de lo que parece y acarrea constantes sufrimientos. Esto se puede ver en el poco reconocimiento que recibe a pesar de su esfuerzo. Debería ser una super-heroína en la sociedad en la que vive; pero, quitando su círculo más inmediato, pocas personas se lo hacen saber. De hecho, Buffy jamás busca este reconocimiento; es conocedora de su destino trágico y, durante el transcurso de la serie, va entendiendo cada vez más que su lugar son las sombras y no los focos.



En la historia son muchos los personajes de un trasfondo psicológico marcado por el dolor y la desgracia. Spike y Angel, dos vampiros difíciles y tortuosos, cada uno a su manera. O Faith y Willow, con trayectorias tan fatídicas como redentoras. Pero, como en el mito griego, es el protagonista quien lleva el peso de la carga trágica, el héroe que está por encima de lo humano. En este caso, Buffy es una heroína épica que lucha constantemente contra su destino, contra lo imposible.

Con este bagaje, el aumento de oscuridad (ojo, de oscuridad bien tratada) y de significación en Buffy va a más conforme avanzan las temporadas. Vemos a una protagonista cansada y marcada por el sufrimiento (paralelamente a la fatiga de su actriz, que sentía que ya era hora de tomarse un descanso) y a otros personajes cada vez más llenos de ambivalencia y complejidad, envueltos en múltiples capas de lectura.

Y sí, también hay lugar para la esperanza. Pero la penetración psicológica, la valentía de sus personajes enfrentándose a la adversidad inevitable, la heroicidad casi suicida, la pelea contra los demonios cotidianos (de forma metafórica y literal) y la asunción de la muerte y la pérdida como parte de la existencia, la convierten en una tragedia de libro. Buffy Cazavampiros ha estudiado como pocas series las limitaciones de la condición humana, los recovecos y miedos subyacentes en cada individuo y la lucha contra los elementos establecidos.

“Lo más difícil de este mundo... es vivir en él”.

Palabra de Cazadora.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Buffy Cazavampiros: Guía definitiva para escépticos (Parte 3)


Ahora que ya dejé la presentación y análisis de personajes y universo en la Parte 1 y Parte 2, voy a desgranar un poquito los géneros y las interesantes aportaciones a nivel narrativo que incluye la serie. Porque no se puede ir por la vida así, sin saber que Buffy Cazavampiros tiene algunos de los mejores episodios de la televisión contemporánea. Es herejía. 


Parte 3: Rompiendo géneros y moldes

 
Veamos cómo explicar de qué va Buffy Cazavampiros. “Va de una chica que mata vampiros y es así muy fuerte, y tiene unos amigos que la ayudan...” Bueno, hasta aquí lógico, pero ¿cómo hacer que los demás se enganchen con semejante premisa? Una de las principales armas de esta serie es la fusión de géneros y la gran cantidad de argumentos originales que se plantean a nivel narrativo.

—¿Cómo te llamas?
—Buffy.
—No, en serio.

La comedia en Buffy es un recurso continuo, los diálogos entre personajes son rápidos, ingeniosos e inteligentes, respondiendo a la personalidad de cada uno. Willow es entrañable y, en ocasiones, se escandaliza con sus propias bromas. Spike lanza pullas continuas a toda cuanta criatura encuentra (viva o muerta). Anya es puro sarcasmo porque dice verdades incómodas, pero nunca se da cuenta de que pueden resultar incómodas. Y Buffy se aburre si mientras está pegándole puñetazos a un rival cualquiera, no puede intercambiar unas palabras con él en mitad de dicha pelea:

“No te ofendas por la pregunta que voy a hacerte. ¿Olías así de mal cuando estabas vivo? Porque si es algo que conlleva estar muerto, entonces, amigo, me callo; pero que sepas que el negocio del aseo personal comenzó mucho antes de que te convirtieras en vampiro.” (Buffy)


En realidad el humor es un medio para liberar la carga dramática que conlleva el destino de La Cazadora, el fin del mundo que se repite continuamente, la amenaza constante que los lleva a caer y a levantarse una y otra vez. Esto queda claro con frases como “¿Cuántos apocalipsis llevamos con este ya?”, pronunciada en el capítulo 100 de la serie por una Buffy Summers que no pierde oportunidad de dejar claro que es más fuerte que todas las dificultades que se le presenten. Y también mucho más divertida.

Joss Whedon añade a todo esto su cariño por los clásicos de terror, haciendo guiños a mitos como Drácula o Frankenstein entre otros; pero, al mismo tiempo, basándose en un gran número de influencias para crear a villanos tan únicos y terroríficos como “Los Caballeros” (The Gentlemen en su versión original), en una historia que a día de hoy me sigue impresionando y provocando una angustia horrible. Eso sí, no todos los monstruos envejecen igual de bien. Hay que tener en cuenta que la serie comenzó su periplo a finales de los años 90 y sin ninguna confianza por parte de la cadena, que la situó como sustituta de una de sus apuestas, por lo que el presupuesto inicial era paupérrimo y las expectativas bajas. Eso hace que el visionado de la primera temporada pueda ser duro, aunque creo que ese halo tan cutre y de serie B le da un encanto muy pulp. Animo a la gente a darle una oportunidad más allá de este “problema”, ya que la serie madura increíblemente con el paso de las temporadas gracias al éxito de audiencia. El presupuesto aumenta y los efectos especiales mejoran. Además aquí los vampiros son malvados de verdad, ya que al no tener alma carecen de brújula moral, y no brillan cuando les da el sol ni chorradas semejantes. También el camino de los personajes pasa a ser mucho más adulto con el paso de los años y ver ese aprendizaje se convierte en algo tremendamente satisfactorio.

El no ser un gran amante del género vampírico o juvenil (si es que aún sigues pensando en Buffy Cazavampiros como una serie de instituto) no debería ser una excusa para no ver esta serie. Sobre todo porque en ella podemos encontrar algunos de los mejores ejercicios narrativos de la televisión contemporánea, episodios pioneros que marcaron pautas posteriormente imitadas a nivel argumental y de estructura. Citaré el gran capítulo musical “Once More With Feeling” (6x07) como ejemplo necesario y referencia para todo (y digo todo) capítulo musical que se haya realizado desde su estreno en cualquier serie, sea de la temática que sea. No sólo es para muchos el mejor capítulo de Buffy Cazavampiros, sino que está considerado como el mejor capítulo musical de la historia de la televisión. En él se sirven de las canciones (todas interpretadas por los actores tras previa preparación y ensayos) para reflejar los sentimientos más profundos de los personajes y los cambios vitales que estaban atravesando en ese momento.

Pero ha habido muchas más tentativas experimentales por parte de Joss Whedon, sobre todo aprovechando el tirón de la serie y la libertad creativa que le dejaban. “Hush” (4x10) es un capítulo grabado casi en su totalidad sin diálogos y donde hacen aparición los ya citados Caballeros, “Normal Again” (6x17) plantea la idea independiente de que Buffy esté ingresada en un psiquiátrico y todo sea producto de su imaginación, y “Restless” (4x22)  juega enteramente con símbolos oníricos para representar los miedos de cada uno de los protagonistas. Pero hay muchas más: realidades alternativas, doppelgängers, viajes metafísicos... Porque siempre existe un demonio o un hechizo como causa que hace que cualquier posibilidad tenga todo el sentido del mundo.

Podemos seguir sumando elementos al cóctel. La acción es constante, no hay capítulo en el que no veamos una buena pelea para congratularnos con lo épica que puede llegar a ser Buffy cuando se enfrenta a sus enemigos. Hay que destacar que Sarah Michelle Gellar (la actriz protagonista) estaba tan implicada con el personaje que se empeñaba en hacer el mayor número de escenas de lucha posibles, pero la dificultad era bastante elevada, así que la gran mayoría están realizadas por especialistas. Y sí, una pelea puede ser muy entretenida, si está bien coreografiada y trufada con comentarios sarcásticos e ingeniosos, como es el caso.

Ya en la intro meten bastante caña. Si esta música compuesta por Nerf Herder no os motiva a ver el capítulo que la sigue, no sé qué más hacer con vosotros (van todas las openings seguidas en este vídeo, pero las imágenes de la primera temporada no molan una mierda, elegid otra, haced el favor):


¿Si hay romance? Sí, por supuesto. Lo hay en toda serie. Pero hay que destacar que jamás, en ningún momento, los personajes están definidos por sus relaciones amorosas. En realidad, las parejas vienen y van y las personas continúan. Cada relación responde a momentos diferentes e influye trascendentalmente en los personajes, que después sólo deben seguir adelante. Buffy es una protagonista decidida e independiente, una mujer que destaca por su fortaleza mental y física y antepone cualquiera de estas virtudes a sus intereses amorosos. Y hay rupturas y hay desamores. ¿Pero es que alguien esperaba que en una serie con un trasfondo tan trágico las parejas durasen para siempre?

Buffy Cazavampiros mezcla tantos géneros como quiere y huye de tantos convencionalismos como puede. Sus logros van desde incluir a la primera pareja lésbica estable en horario familiar hasta romper el molde del héroe masculino tradicional invirtiendo roles. Y no hay muchas heroínas que sean tan humanas y reales como Buffy, eso seguro.


En la última y cuarta parte resumo varios de los temas más relevantes y concluyo esta guía tan bonita con la que espero convenceros.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Buffy Cazavampiros: Guía definitiva para escépticos (Parte 2)


Aquí está la continuación de la Parte 1, en donde hablaba de los personajes principales y la importancia de la evolución que siguen en la serie. Os recomiendo echarle un vistazo para seguir con la segunda parte a partir de aquí.


Parte 2: El Buffyverso

Un aspecto que me gusta destacar cuando hablo de series que considero buenas es el concepto de “universo”, es decir, el de aquellas series que saben crear su propia mitología de manera que no son simplemente un grupo de personas a las que meter en una situación cualquiera a que hagan cosas. Las mejores series tienen universo, un contexto, una ambientación en donde el propio entorno se convierte en un personaje más. Y no es necesario recurrir a series de ciencia ficción o fantasía para comprobarlo, ya que, sin ir más lejos, Breaking Bad se lo ha sabido crear magníficamente con referencias como Los Pollos Hermanos, el osito rosa de peluche, la metanfetamina color azul, el desierto, Heisenberg... (Sus fans entenderán perfectamente el concepto de mitología con estas pinceladas). Buffy Cazavampiros nos presenta uno de los universos más ricos de la historia de la televisión, que llega a abarcar dos series (la de Buffy y su spin-off Angel), comics, novelas y hasta una película que antecedió al fenómeno, pero de la que Joss Whedon renegó tras perder el control por presiones externas y ver en lo que habían convertido su idea original (y no me extraña, porque es mala de cojones).

El Buffyverso es un mundo ficticio donde lo sobrenatural convive con lo humano y traza continuos puentes; un mundo que, de muchas maneras, fue precursor de lo que vendría después con series como Lost, por ejemplo. Este mundo está lleno de tensiones entre las fuerzas del bien y del mal, construido de una manera extensa y continuista, de forma que personajes que aparecen en las primeras temporadas pueden volver a aparecer y convertirse en principales, dar giros en la trama e ir y venir sin que el núcleo de la serie se resienta. Se retoman temas, se recuerdan sucesos de temporadas anteriores y los personajes se enfrentan a aquello que han dejado en su pasado o a lo que se les avecina en el futuro de una manera natural. Es decir, se enfatiza la evolución y la coherencia, de manera que si algo ha ocurrido hace dos años, no se va a dejar ahí como parte del pasado sin más, sino que va a servir de propósito a la evolución del personaje en cuestión, integrándolo en él e impidiendo que este actúe “fuera de su propio personaje”, que es algo que ocurre en otras muchas series de televisión (y da una rabia que no veas).

La historia de Buffy está ambientada en la ciudad de Sunnydale que, convenientemente, ha sido edificada sobre la boca del infierno, así que nuestra protagonista sabe que está atada a ella de forma casi irremediable. A pesar de lo que sugiere el nombre, Sunnydale no es sol y diversión (aunque de día el clima parece agradable), más bien todo lo contrario. Quizás porque estamos acostumbrados a la visión nocturna de la ciudad cuando seguimos a Buffy patrullando (esto es, dando paseos por calles semi-desiertas o por el cementerio con una estaca para matar bichejos), la idea es la de un lugar más bien oscuro, misterioso y siniestro, donde de cualquier esquina puede salir un vampiro y mandarte al otro barrio. Paseamos por grutas, criptas, cuevas, entre lápidas, pasajes con escasa luz... Incluso varios sitios de reunión del grupo responden a este perfil: la biblioteca, con gran sección de ocultismo incluida; la tienda de magia, lugar profundamente esotérico y místico; el sótano de Xander, que aunque está en casa de sus padres es bastante deprimente; o El Bronze, una suerte de pub/tugurio/sala de conciertos/cafetería (a veces están ahí de noche tomando tazas de café y juro que he visto a Willow hacer deberes en una de sus mesas) en donde de vez en cuando ocurren matanzas.

A mayores, uno de los grandes aciertos del Buffyverso es la gran cantidad de personajes que lo van poblando, más allá de los protagonistas ya mencionados en la Parte 1. De un bando, Cordelia, Oz, Tara, Dawn, Riley... se suman a la Scooby Gang en diferentes puntos de la historia. Unos con más acierto que otros, es cierto (todavía no he encontrado a nadie a quien le cayese bien Riley). De otro, destacan los tremendos villanos, muchos con grandes arcos argumentales a lo largo de una temporada: El Maestro, la extraña e hipnótica Drusilla, Adam, “El Alcalde”, Glory... Son muchos y muy bien definidos. Pero lo verdaderamente interesante ocurre cuando el bueno se torna malo, o viceversa. La humanización de varios de los villanos o monstruos es refrescante en determinados momentos, a la vez que se demuestra que hasta el más inocente de los personajes puede tener una parte oscura y maligna.

Así, a lo largo de sus siete temporadas en televisión, el universo de Buffy Cazavampiros crece, se torna cada vez más adulto, analizando las profundas dicotomías de la naturaleza humana, los matices entre el negro y el blanco y expandiendo una mitología con tintes de leyenda que nos hace sumergirnos de lleno en la historia.

Podéis pasar a la Parte 3 y Parte 4, que el rollo sigue.

martes, 25 de noviembre de 2014

Buffy Cazavampiros: Guía definitiva para escépticos (Parte 1)


Es muy complicado intentar explicarle a un escéptico la grandeza de Buffy. Cuando normalmente presumo de que Buffy Cazavampiros es mi segunda serie favorita de todos los tiempos, la reacción de un escéptico suele ser la siguiente: “¿En serio? ¿Esa serie de una adolescente rubia que se enamora de un vampiro?” Y poco más. La gran mayoría de los que reniegan de ella creen que se trata de una serie con una adolescente pánfila que tiene que matar vampiros, pero se enamora de uno, romance juvenil al canto y varios clichés superficiales más. La moda vampiresca de hace unos años ha hecho mucho daño a la serie. Comparar a Buffy con muchachas como Bella, Elena Gilbert o Sookie Stackhouse (algunas de las protagonistas de esta ola vampírica tan dañina a la que me refiero) no sólo es injusto, sino tremendamente ofensivo. Buffy patearía los culos de todas ellas, no lo dudéis.

Para intentar convenceros he decidido hablar del vasto universo Buffy y sus significados, tratando de no desvelar cosas específicas de la trama para evitar posibles spoilers, pero refiriéndome necesariamente a los contenidos y temáticas de manera más general. Lo voy a estructurar en varias partes para no dejarme nada. De otra forma sería imposible, así que estáis avisados.


Parte 1: Personajes y evolución

Cuando alguien defiende, por ejemplo, que The Walking Dead es una serie de personajes, cuando quitando a uno o dos de ellos ninguno ha sufrido ninguna evolución profunda; me tengo que echar a reír (y sí, veo The Walking Dead y la disfruto mucho). Debería ser lo primero a trabajar y a estructurar en una serie: los personajes. Si esto se os antoja fundamental como a mí, Buffy Cazavampiros es una Biblia televisiva en lo que a evolución de personajes se refiere.

En nuestro imaginario colectivo partimos de una base: el ver a una chica rubia y mona correr por un callejón oscuro escapando de alguien, nos dispara la alerta de peligro. En este caso también... pero de peligro para quién la persigue. El propio Joss Whedon (creador de la serie) explicó este punto de vista de forma casi literal. Fijándose en la gran cantidad de chicas jóvenes y asustadizas que terminaban siempre a merced de los colmillos de un vampiro en las historias clásicas, pensó, ¿por qué no darle la vuelta a la tortilla y mostrar a esa chica como la heroína que da mamporros y lucha contra cualquier gilipollas que quiera chulearla? Y así nació Buffy, un personaje complejo y poderoso, que empieza su andadura en el instituto.

A lo largo de la historia, la evolución de Buffy es increíblemente notable. Cuando terminamos la serie, poco queda de la Buffy adolescente llena de dudas de la primera temporada. En el camino ha tenido que enfrentarse a monstruos de toda índole, apocalipsis, muertes...; pero también a la soledad, el crecimiento personal y los problemas de una vida que no ha elegido. Para ello ha contado con ayuda, sí, pero en esencia siempre se ha sentido sola.

De entre sus compañeros de aventura cabe destacar a Willow y a Xander, los fieles amigos de “La Cazadora” y rocas emocionales para Buffy durante el transcurso de la serie. Sin olvidarnos de Giles, su “Vigilante”, como figura paterna imprescindible para una Buffy que creció en una familia de padres divorciados y nunca se ha dejado de culpar por ello. Así, Willow experimenta una de las maduraciones más interesantes pasando de ser una chica empollona e insegura en sus relaciones a poderosísima superbruja, en un arco brutal que implica redescubrimiento sexual, pérdida y conquista de su propia independencia. Xander, por su parte, a pesar de utilizarse frecuentemente como alivio cómico, es un agradable contrapunto al ser el único “normal” que se mantiene en la Scooby Gang (auto-apodo de la pandilla) desde el principio; lejos de superpoderes, brujería, hombres lobo, ex-demonios, vampiros... y un Giles que, a pesar de ser humano, ejerce el papel de sabio por sus conocimientos en artes oscuras y demonología. Por ello, uno de los conflictos constantes en Xander es su miedo al fracaso, el sentirse un inútil en comparación, que poco a poco se va disipando a medida que el personaje gana en autoestima.

Sin embargo, en Buffy Cazavampiros incluso los aparentemente malos tienen evoluciones brillantes. Spike, ese vampiro de pelo rubio oxigenado, larga gabardina y uñas pintadas de negro, se descubre como uno de los mejores personajes de toda la serie, sino el mejor. Sus principios vampíricos (es decir, su ausencia de ellos) lo presentan como un personaje egoísta, aprovechado, que sólo quiere salvarse el culo y matar gente por diversión; pero, a la larga, su ambigüedad moral entre el bien y el mal, ayudando a unos y otros, trabando amistades y hasta una compleja relación de amor-odio, lo catapultan como un anti-héroe de cajón. Oscuro, divertido y carismático. Spike mola. Y mucho.

Si queréis convenceros aquí dejo este momento para la posteridad de Spike cantando la versión más punk de “My Way” (no lo he encontrado en mejor calidad):



Habrá otros como Angel, el vampiro con alma rehabilitado; Faith, una cazadora que se contrapone a Buffy (como el ying y el yang) con una escala de valores que desafía la supuesta ética en la lucha contra el mal; o la ex-demonio Anya, uno de los mejores personajes secundarios que he visto por su habilidad como roba-escenas, lo que la lleva a soltar muchas perlas (tan cómicas como existenciales) en sus intentos por comprender el concepto de humanidad e integrarse:

“¡Pero no lo entiendo! No entiendo cómo puede ocurrir esto. ¿Cómo vamos a soportarlo? No sé, yo la conocía, y ahora no es más que un cuerpo. Y nadie comprende por qué no puede volver a ser como era. Está muerta. Es absurdo, mortal y absurdo”. (Anya)

De esta forma se va tejiendo un amplio universo donde las fronteras entre vida y muerte o luz y oscuridad se difuminan, dejando claro que no siempre los buenos son tan buenos ni los malos tan malos.


Aquí podéis ir a la Parte 2, Parte 3 y Parte 4 de la guía.